5 sept. 2018

Mary Poppins, y la banda extraña

Reto 3: crear un fanfic de tu libro preferido, protagonizado por animales.

Tengo que decir que me ha costado más de lo que esperaba escribir este reto, entre el poco tiempo que tengo y lo que me han absorbido las niñas este verano no encontraba la inspiración. Al final ha sido una pequeña historia de desbloqueo.

Mary Poppins agitó su cola ofuscada.
- Jane, Michael, vamos a llegar tarde. ¿Queréis daros prisa?
- ¿Cómo se puede llegar tarde al parque? - Preguntó Michael atusándose las orejas mientras llegaba dando brinquitos.
Enseguida se arrepintió de su pregunta al ver el gesto torcido de la niñera.
- Cállate Michael, y termina de prepararte. - Le aconsejó su hermana llegando por detrás de él, quitando una pequeña pelusa que se había enredado en su cola.
Una vez que las dos pequeñas ardillas Banks estuvieron listas, Mary Poppins cogió sus guantes y marcharon los tres al parque. Hacía un día estupendo, y los niños no tardaron en dejar a la niñera con los bebés para poder ir a jugar. Ella, como buena gata, se sentó en un banco al sol para lamerse el pelaje mientras los gemelos jugaban en el césped, y mientras la hora crítica llegaba.
Faltaban un par de minutos para la hora, y Mary Poppins llamó a las ardillas para que se acercaran deprisa.
- ¿Qué es lo que pasa? - Preguntó Jane, que mordisqueaba una nuez.
- Lo sabréis cuando lo tengáis que saber. - Y mirando el reloj una vez más, concluyó. - Ya está a punto.
No les dio tiempo a preguntar más, cuando escucharon a lo lejos una animada música que se iba acercando. En seguida pudieron divisar por la puerta del parque, a un grupo de músicos vestidos con vivos colores, tocando extraños instrumentos mientras bailaban de camino a ellos.
- ¡Mira! - Exclamó Michael con la emoción vibrándole en los bigotes.
La banda estaba compuesta por un lagarto, dos zarigüellas, un cerdo y un pingüino, y dirigiendo todo el cotarro, con una batuta brillante, había un perro cuya mirada hacía adorarle desde el primer momento. Cuando terminaron con la canción que estaban tocando se dedicaron a dar volteretas durante un momento, y acto seguido volvieron a emprender el camino con una nueva pieza. Jane y Michael saltaban de contentos en el sitio viéndolos llegar.
- ¡Ya están aquí! ¡Ya están aquí!
Aplaudieron emocionados mientras el visual desfile pasaba por delante de ellos, haciendo un alto para bailar con Mary Poppins ante la sorpresa de las ardillas. Bailaron, rieron, treparon y corretearon por los árboles, y después de tres canciones más, el director de la banda besó la pata de la niñera, le guiñó un ojo y les indicó que se marchaban. Lo músicos le siguieron, dejando a los niños estupefactos y a la gata con una sonrisa bobalicona.
- ¿También conoces a ese perro? - Preguntó Michael asombrado.
Ella se giró hacia las ardillas con su gesto seco de vuelta y le contestó:
- ¡Qué cosas tienes! Venga, vámonos a casa que ya es tarde.
- Pero ¿y si vuelven? - Preguntó triste Jane. - Yo quiero volver a verlos.
- Otro día. Ahora tenemos que ayudar a preparar la cena.